Que es la Verdad?

La Biblia enseña que la salvación del alma humana es totalmente por la gracia de Dios (por favor de Dios, por su pura misericordia). La salvación es una dádiva, un puro regalo que solo Dios puede dar (Rom 6:23), y no hay nada que pueda un ser humano hacer para ganar la vida eterna. No valen sacramentos, ni sacrificios, ni penitencia alguna, tampoco por las acciones más excelentes que un ser humano pueda tener, no hay méritos, ni virtudes que valgan delante de Dios "en cuanto a ganar la vida eterna se refiere". Pues si se tuviera que hacer algo para ganar la vida eterna, entonces ya no seria un autentico regalo de Dios para nosotros y entonces Cristo con todo su dolor y sufrimientos habría muerto por si acaso, en vano, por demás, sin realmente tener que morir (Gal 2:21).
Somos como paralíticos delante de Dios para ganar el Cielo. Asombrosamente la Palabra de Dios asegura que no es cumpliendo con los mandamientos de la ley de Dios que podemos ganar la vida eterna, puesto que ningún ser humano ira al Cielo por cumplir la ley de los mandamientos de Dios, sino por la pura fe de Jesucristo, por pura fe sin obras para que nadie pueda presumir o se sienta merecedor de ir al Cielo por algo muy bueno que haya hecho, para que nadie se gloríe, pues hasta la misma fe para creer es don de Dios (Ef 2:8-9) por cuanto por cumplir los mandamientos de la ley de Dios "nadie" ira al Cielo. (Gal 2:16)

Entonces para que cumplir los mandamientos si la salvación es un regalo y no es cumpliendo con la ley de los mandamientos de Dios?

PERO CUIDADO !!!!! que nadie se equivoque, porque cuando una persona realmente ha recibido el perdón por sus pecados de parte de Dios, esta persona está agradecida de por vida y ya no puede pecar mas en agradecimiento a Dios (Lc 7:47-48, Rom 6:1-2) Para tal persona es imposible pecar voluntariamente contra Dios. Pues como pecare contra mí Dios; contra el Dios de mi Salvacion, no puedo. Y por el fruto y el ejemplo de vida que da una persona conocerás si la persona recibió y experimentó el perdón de Dios o no. Es como un árbol cuando lo reconoces por sus frutos, y no por su apariencia o por sus hojas que te pueden confundir (San Mt 7:15-23, Rom 6:6-14, Gal 2:20) 

Pero entonces porque Dios nos dio la ley de los mandamientos?
Para terminarnos de convencer que todos necesitamos a un Salvador, a alguien que haya vivido en este mundo como nosotros, que también haya sido en todo tentado pero que no haya pecado nunca, para ser nuestro legítimo sustituto (Jesucristo), Verdadero y perfecto! (2 Cor 5:21, Heb 4:15, He 9:28, 1 P 2:22-23) Por eso la Biblia enseña que todos necesitamos a Jesucristo el Salvador para ser salvo. Pues la Biblia dice que Dios dio sus mandamientos con el único fin de identificar, conocer, precisar, descubrir, para que despertemos y reconozcamos el pecado (Rom 3:20) Para que podamos ver lo que Jesús vino a vencer y a destruir por nosotros, al pecado, a la muerte y a todas las enfermedades en todas sus formas (Isa 53:4-6, Mt 8:16-17, He 9:28, 1 P 2:24). Ademas los mandamientos fueron dados para los pecadores, para los que transgreden los principios de Dios en su Palabra, para que puedan enterarse de lo que es pecado (1 Tim 1:9, Gal 3:19)
Pero ahora el punto principal de este mensaje: La Biblia dice que todo aquel que crea en el Señor Jesús, el Hijo de Dios no se perdera (Jn 3:16) Dice que el que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (1 Jn 5:12) El que rehúsa creer en Jesucristo el Hijo de Dios no verá la vida y la ira de Dios el Padre esta sobre esa persona (San Jn 3:36) y Dios lo garantiza con toda su Palabra (1 Jn 5:13) 
Pero que revela este mensaje de "creer" en Jesús? En griego esta palabra "creer" es "pisteuo" que indica creer y obedecer. Pero obedecer que?
Obedecer al arrepentimiento, a arrepentirnos de nuestra forma de pensar, que aunque nos parezca buena no está de acuerdo ni alineada a lo que dice Dios en su Palabra. Arrepentirnos de haber vivido sin Cristo, sin saber la Palabra de Dios, sin el Espíritu Santo, por haber sido ignorantes a la Verdad de Dios y habernos conformado solo con ir a la Iglesia, haciendo uno que otra obra de caridad, y en nuestra vida no haber cambios o frutos genuinos y dignos de arrepentimiento cuando es sincero (San Mt 3:8).
Pero es obedecer por amor, por agradecimiento, a cada palabra que pronuncia la Biblia, no para hacer obras para ir al Cielo, sino para agradar a Dios, además solo al estar perdonados en Cristo, nuestras buenas obras pasan a ser tomadas en cuenta como verdaderos tesoros en el Cielo donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan (San Mt 6:20) y son genuinos tesoros por la intención que los impulsa, conforme al corazón de Dios al conocer su Palabra pero aclarando siempre que en ningún momento estos tesoros pueden salvar ningún alma humana.
Osea que creemos genuinamente en Dios no de palabritas, ni de apariencias, ni de dichos, ni religiosamente, ni tan poco a nuestra forma, sino a la forma de Dios mismo en el momento que nos rendimos y obedecemos a Jesús a arrepentirnos de todo corazón por nuestros pecados, pidiendole perdón, apartándose radicalmente de todo lo que a Dios le disgusta y le llama pecado (San Lc 11:24-26, San Jn 5:14, San Jn 8:11, 2Pe 2:20-22) y pidiendole a Jesus que sea el Señor y Salvador único y suficiente de nuestras vidas, sólo entonces estaremos "en paz con Dios" y Bíblicamente salvos, he iremos al Cielo (Rom 10:8-17) pues habrás nacido del agua (de la Palabra de Dios) y del Espíritu (del Espíritu Santo) de Dios, requisito sólido y vital para entrar al Reino de Dios (San Jn 3:3-5) y entonces habrá ocurrido el dia mas grande y mas importante que cualquier ser humano haya imaginado alguna vez sobre la tierra, es el dia sin el cual no vale la pena haber vivido ni haber nacido, a esto se refirió El Señor Jesús cuando habló implícitamente de la falta de ese dia en la vida de una persona, y fue en aquella hora cuando Jesús cenaba con los doce y antes de ser entregado cuando pronunció las palabras más duras y más terribles alladas alguna vez en las páginas del Evangelio (San Mt 26:24). Sin este dia nuestra existencia no tiene ninguna razón de ser, ni tiene sentido de haber venido al mundo, es un dia incalculablemente más valioso que todos los días de la vida de la criatura humana: definitivamente es el dia del "nuevo nacimiento espiritual" (San Jn 3:5). Pastor: Carlos La Salvia